El toro bravo vive en ganadería extensiva, disfruta de una calidad de vida espectacular y protege un espacio único.

Aprovechar los recursos del campo es objetivo, ya que el ecosistema les aporta alimento y nutrientes de alta calidad, y a su vez, los animales hacen una función regenerado y fertilizadora que, en la ganadería intensiva no se desarrolla.

Además, los recursos humanos necesarios para la cría, control y desarrollo de bravo, deben ser más numerosos que en la intensiva y cualificados, ayudando a una sostenibilidad del entorno rural.

Así de bonito está el campo el 13 de noviembre.

¡Seguimos trabajando!

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