Vejer de la Frontera (Cádiz)

Don Joaquín Núñez del Cuvillo retomó la cría del toro bravo a comienzos de la década de los ochenta. Decide por aquel entonces, comprar primeramente de Don Jaime Osborne un total de 114 vacas, 19 utreros, 5 erales, 16 añojos y 7 toros; años más tarde adquiere de Victoriano Sayalero y Juan Luis Bandrés, quizás la operación de la que se siente hoy más orgulloso el ganadero, 25 vacas, 20 erales, 25 añojas y otras 70 cabezas entre erales y añojos con un semental, aumentando y enriqueciendo años más tarde, con 50 erales y dos sementales de Torrealta, 40 vacas sorteadas del marqués de Domecq y 40 erales con 3 sementales de Juan Pedro Domecq. Esta variedad de sangres de origen en gran parte común, como son la de Osborne, Torrealta, Marqués de Domecq, Sayalero-Bandrés y Juan Pedro Domecq y la sola elección de estas razas puede servir como indicativo de lo que se pretende, ni más ni menos que criar toros con clase, de bonitas y variadas hechuras, que embistan con nobleza.

Enclavada en la Ruta del Toro se encuentra la finca El Grullo, donde pastan los toros de Núñez del Cuvillo, familia que cría toros bravos desde hace más de 100 años. Ya lidiaba en Sevilla en 1895.

La familia Núñez del Cuvillo conversa la ganadería y gestiona de la forma más tradicional. Faenas a caballo, sitios naturales, instalaciones tradicionales (hasta en lo más pequeños detalles,). Hacen de la misma el lugar adecuado para que el aficionado conozca en profundidad la auténtica cría del toro bravo.

 

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